Hablar con escritores experimentados es un ejercicio gratificante. Descubrir sus obras cuando ya no les queda otro remedio que dejar secar la tinta de su pluma, mandar su manuscrito a imprimir y enfrentarse a sus lectores, es un privilegio incomparable para quienes nos deleitamos con de la literatura. El ambiente bohemio del restaurante La petit Marche en Saint Denis, recibió a un selecto grupo de consagrados lectores, poetas, escritores y periodistas que escuchamos con deleite la manera como las letras lograron seducir a Pablo Urbanyi, escritor nacido en Hungría que llegó a Argentina a los ocho años y posteriormente se radicó en Ottawa, Canadá.
Como siempre el humor y sarcasmo de Urbanyi salen a relucir en cada anécdota que brota de su memoria. Cuando estaba en sexto grado Pablo se enamoró de su maestra, una musa que muy seguramente lo inspiró a escribir, aunque todavía él mismo no sabe porqué lo hizo, tal vez influenciado por los medios de comunicación, nos dice desprevenidamente, lo cierto es que con ese tierno sentimiento empezó a escribir una novela.
En medio de su intervención Pablo se detiene y asegura sin titubear: “Creo que escribir es un índice del fracaso, porque es preferible “hacer” que “escribir”. Las grandes novelas de amor es mejor vivirlas, hacerlas, llevarlas a cabo que escribirlas, entonces creo que muchas veces en otros aspectos se cumple esa norma. También lo dijo Sastre con un ejemplo muy tonto y banal al afirmar que si alguien llega a ser un gran jugador de fútbol no va a escribir un libro dando lecciones sobre el fútbol, lo vivió lo hizo lo lleva adentro”.
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