Hablar del “Turco” Gil en Colombia se ha vuelto sinónimo de generosidad. Reconocido nacional e internacionalmente por su escuela y su agrupación “Los Niños Vallenatos” que tantas glorias le han dado a nuestro país, tutor de varios acordeoneros que han competido por la corona de Rey Vallenato de los festivales vallenatos y gestor de integración social en Colombia. El amor por el folklor vallenato ha hecho que Gil venza los muros de la violencia y el desplazamiento, pues es el maestro de un nutrido grupo de niños de escasos recursos, la mayoría huérfanos o desplazados, a quienes enseña clases de acordeón y de otros instrumentos vallenatos.
Con toda la intención del caso me demoré en escribir estas líneas que recopilan mi experiencia con el programa de los jóvenes ex combatientes de los grupos armados de Colombia que dirige Agape , con el apoyo de Alas de La Esperanza, la OIM y el ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar). Porque ahora, sin apuros, después de decantar detalles, analogías, diferencias, entre gestos y palabras que observé cuando compartí con ellos unos días en Ottawa puedo aportar algo sobre estos cuatro muchachos, que aún sin liberarse de sus “valores ambiguos”, luchan por cambiar de rumbo.

En été 2007, j' ai rencontré André Franche, président des Ailes de l'Espérance, lors de la réunion annuelle d’AGAPE, une organisation dont l'objectif est de réintégrer des enfants ex-combattants colombiens. Il m'a immédiatement raconté qu'il avait vécu plusieurs années en Colombie avec sa famille, que trois de ses enfants sont nés là-bas et que sa femme Céline parlait aussi espagnol.
André est un homme très simple, modeste, extrêmement sensible aux besoins de ses semblables. Céline possède également une grande dose de générosité. Ensemble, ils travaillent beaucoup pour Les Ailes de l'Espérance et réalisent plusieurs activités de bienfaisance. Après quelques rencontres, nous sommes devenus amis; ils sont mes habituels lecteurs et m’aident toujours à trouver de bonnes sources pour exercer mon travail de journaliste au Canada.
La chose la plus importante qu'ils m'aient enseignée, c’est qu’il n’est pas nécessaire que je sois à la retraite pour travailler comme bénévole, parce qu’il y a toujours quelque chose à faire pour aider l’humanité. C’est un dogme qui suit toute la famille Franche : par exemple, leur fils Martin a parcouru 165 kilomètres dans les Pyrénées en France, en juillet 2008, dans le but d’amasser des dons pour installer un système d’approvisionnement en eau potable à Contay au Pérou.
En la apacible provincia de Québec, bajo la presencia imponente del Río San Lorenzo, una mujer colombiana que ha vivido más de treinta inviernos en Canadá, lidera un grupo que sin mayores pretensiones, para construir un excelente laboratorio de paz. La coordinadora de Ágape, que prefiere permanecer en el anonimato abrió las puertas de su corazón para contarnos la experiencia que han vivido todos desde el momento mismo que decidieron que así como la guerra se hace con acciones, de la misma manera se puede hacer la paz. Por eso organizaron y financiaron (con el apoyo de la Organización Internacional de Migración OIM y del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF ) un Programa de Reconciliación y Formación en el Canadá para jóvenes excombatientes menores de edad, que hacen parte del programa de atención para jóvenes desvinculados del ICBF.
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